Pecho hundido: Malformación de tórax común

El Pectus Excavatum (PE), es la malformación torácica más frecuente en el ser humano.

La incidencia del pectus exacavatum va de 1 en cada 400 nacimientos. El motivo de esta malformación no está bien definido, lo que sí se sabe, es que existe una malformación en el crecimiento de los cartílagos costo-condrales, es decir, las uniones que van de las costillas al esternón, lo que ocasiona que el pecho crezca de manera anormalmente hundida.


Las malformaciones pueden ser de diferentes tipos

  • Pectus excavatum simétrico

  • Pectus excavatum asimétrico

  • Pectus carinatum (cuando tienen un lado hundió y el otro salido)


El defecto torácico puede tener diferentes grados de severidad que dependen de los síntomas que se presentan. Por ejemplo en pacientes con un PE muy leve no tendrán síntomas por lo que no le darán importancia al problema

Lo importante es detectar los defectos moderados y severos, ya que estos pueden ocasionar problemas muy importantes:

  • Escoliosis (desviación de la columna vertebral) Compensadora

  • Hipoplasia pulmonar (disminución del crecimiento pulmonar)

  • Defectos en las válvulas cardiacas

  • Problemas para la deglución incluso desnutrición

  • Síndrome de disautonomía (ej. desmayos frecuentes)

  • Restricción pulmonar

  • Asimetría de las mamas en las mujeres

  • Problemas psicológicos secundarios al defecto estético. Baja autoestima, problema de relación interpersonal, etc.

Estos problemas serán más severos contra mayor sea la edad del paciente, debido a que el defecto que normalmente se empieza a hacer notable entre los 2-4 años, con el crecimiento normal del niño.



Tratamiento


El tratamiento es quirúrgico, sin embargo, existen diferentes tipos de cirugía, algunas muy invasivas y otras de mínima invasión. En la actualidad, existen métodos poco invasivos con buenos resultados.


Entre más pequeño sea el paciente los resultados serán mayormente favorables. Los niños preescolares, muchas veces se pueden operar con una resección completa de los cartílagos afectados y colocación correcta del esternón.


En niños en edad escolar y pre-adolescente, es más frecuente la necesidad de colocar una prótesis de titanio, para dar sostén al esternón y favorecer la correcta neoformación de los cartílagos que se retiraron.


Es una cirugía de mínima invasión, ya que se realiza por una herida de 5-7 cm en el centro del pecho, en el 50% de los casos no es necesario entrar al tórax y no se necesitan drenajes. La estancia intrahospitalaria es de 3-5 días.


La recuperación es de una semana.
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